Desde el Lunar Azul
Por Sísifo
Columnista itinerante de Lunar Azul
Buen día, estimados lectores.
Hoy, mientras el país recuerda la Revolución Mexicana, en la UAA se libra otra batalla: menos épica, más rastrera, pero igual de ruidosa. Una revolución de pasillos, de filtraciones, de golpes bajos y de espectros que nunca se fueron. Porque sí: el ex rector Javier Avelar sigue ahí, rondando, respirando detrás del cuello del proceso sucesorio.
Un fantasma que no asusta, pero fastidia.
El operativo:
En diversos medios y cuentas anónimas se ha desplegado una campaña contra la rectoraYesenia Pinzón. Nada nuevo: clásico manual del operador que necesita debilitar para luego “salvar”.
Pero la coreografía es tan burda que resulta ofensiva: notas repetidas, ataques clonados, columnas gemelas y “análisis” calcados como si se hubieran escrito en el mismo despacho.
Ese despacho que, por cierto, no está en rectoría.
Cuentan y esto lo dice gente que conoce la entraña universitaria mejor que el organigrama, que quien mueve los hilos es el viejo grupo de Avelar, desesperado por reinstalar su red de siempre. Y para eso necesitan a su caballito de batalla: Juan José Shaadi.
Un académico que, dicen, quiere llegar a rector pero sin despeinarse; aunque la guerra sucia que le construyen a su favor ya lo tiene cubierto de lodo hasta los codos.
Las visitas que huelen a azufre
Hace unos días, varios universitarios vieron al ex rector Avelar paseándose por el edificio central mientras sesionaba la Junta de Gobierno. No iba por nostalgia. No iba por cortesía.Iba por mensaje.Por marcar territorio.
Por recordarle a todos que él sigue ahí, que no se resigna a ser pasado, que no suelta a la UAA ni aunque lo expulsen con incienso.
Y el mensaje fue entendido:
“El próximo rector no será quien quiera la comunidad, sino quien quiera el grupo de Avelar.
Lo verdaderamente podrido
Pero lo más grave no son los chismes de pasillo, ni las visitas a destiempo, ni los abrazos fríos entre ex directivos.
Lo más grave es lo que están soltando a los medios.
Porque las notas recientes no se basan en opinión: se basan en documentos que están contenidos en carpetas de investigación, documentos que no cualquiera puede ver, documentos que deberían estar resguardados bajo llave institucional.
Entonces la pregunta, estimados lectores, no es si hay guerra sucia. Eso ya está demostrado.
La pregunta es:
¿Quién demonios está filtrando documentos confidenciales a los medios?
¿Un funcionario de la Fiscalía estatal?
¿Alguien del Sistema Anticorrupción?
¿Un operador dentro de la UAA con acceso privilegiado?
¿O un ex rector tan desesperado por recuperar control que no le importa dinamitar la institución a cambio de posicionar a su candidato?
Porque esos papeles, los de la estafa ponzi, los del ISSSSPEA, los de la Caja Negra, no deberían circular ni en sobremesas, ni en chats, ni en columnas mal pagadas. Pero allí están, fotocopiados, seleccionados, editados, filtrados… y coincidentemente, todos dirigidos para golpear a la actual administración.
Qué interesante.Qué conveniente.Qué asquerosamente predecible.
Y si así llegan…
Si el grupo de Avelar y su candidato están dispuestos a usar lodo antes de la elección, ¿qué no usarán después?
Si tiran golpes desde la sombra, ¿de qué serán capaces si controlan presupuesto, plazas, proyectos y padrinazgos?
Si hoy entregan su alma al diablo, ¿qué venderán mañana?
Porque quien llega ensuciando, gobierna ensuciando.
Y quien llega filtrando, termina escondiendo.
La UAA merece algo mejor
La universidad no es botín de nadie. No es herencia de ex rectores. No es premio de consolación para grupos nostálgicos de poder.
La comunidad universitaria merece una sucesión limpia, adulta y profesional. No este espectáculo gris, vulgar, mendicante y mediocre.
Ojalá la Junta de Gobierno tenga la dignidad que algunos actores no tienen.
Ojalá recuerden que el rectorado se elige para servir, no para obedecer.
Ojalá entiendan que la autonomía se defiende, no se negocia.
Hasta aquí dejo esta roca envenenada.
Porque mientras unos juegan a fantasmas, otros seguimos empujando piedras.
La roca, como siempre, está en la ladera.
Sísifo volverá, listo para empujarla de nuevo.