Cielo azul, cielo nublado…

Desde el Lunar Azul

Columnista itinerante de Lunar Azul

Buen día, estimados lectores. Parece que el camino azul y el guinda rumbo a las candidaturas para la gubernatura del 2027 en nuestro “rancho”o New York, según las distinguidas visitas fresas del Torneo de la Amistad, empieza a despejarse.

Por un lado, el Senadordelagente TMC; por el otro, la senadora infinita NRG. En ambos casos, desde la tierra azul hasta la CDMX, los ven ya como las opciones “correctas” para encabezar las candidaturas de sus respectivos partidos. Son, pues, quienes partirán el queso en las aguascachondas, en espera de las posibles alianzas y repartos en cada estado.

Para la Aguascachondas versión Morena, el camino es relativamente sencillo, sus aliados tucanes y petistas harán lo que saben hacer mejor, alinearse a la alianza nacional, mantener brazos caídos y negociar lo local para que los dueños de ambas franquicias sigan nadando de a muertito… y cobrando en ambos bandos. Tradición es tradición.

Del lado azul, el dilema es otro ¿podrán o no juntar a los naranjas con los priistas? Acción Nacional en Aguascalientes puede solo, sí, pero sabe perfectamente que, sin el PRI en la boleta, varios municipios y distritos locales se les pueden ir de las manos ante los guindas. Y eso  les da escalofríos.

A eso súmele que habrá al menos cinco candidatos más a la gubernatura de los partidos nacionales con vida, los tres locales, más dos nuevas franquicias nacionales que podrían llegar con registro. Si MC y el PRI deciden ir por su cuenta, échele lápiz, la boleta para gobernador en 2027 será casi del tamaño de un menú de restaurante chino.

Mientras tanto, los guindas, en la sorda, avanzan. A pesar del sabotaje público y descarado que operan los cuervos del bienestar bajo el mando del charro guinda, Morena ha continuado con la integración de comités seccionales que serán el esqueleto de su operación territorial y su defensa del voto. Como siempre, sin ruido, sin prisa… y sin demasiada eficacia, pero avanzan.

También han dado un paso con la casi segura candidatura de Tacho para la alcaldía de la capital. La apuesta es simple, si aguanta las grillas internas y la falta de seriedad de los compromisos guindas en Aguascalientes, podría sumar algo en segmentos que Morena jamás ha podido tocar, ni con la colección interminable de candidaturas fallidas que han lanzado por años.

Del lado azul, Toño parece estar esperando la bendición de la Gober sobre quién lo acompañará en la boleta como candidato a la alcaldía. Por ahora, entre los 4,500 aspirantes azules que han levantado la mano (aunque en realidad no pasan de veinte), la caballada está flaca… flaquísima. Lo dijo bien el Sr. De la Torre, hay entusiasmo, sí, pero de perfiles… mejor ni hablamos.

Lo más prudente, quizá, sería buscar un perfil ajeno a la grilla, un empresario o empresaria (hay tela de dónde cortar) que quiera acompañar a TMC y que sume, porque la mayoría de las cartas azules actuales restan más de lo que aportan. Y eso lo sabe todo el panismo, aunque lo nieguen de dientes para afuera.

Y aquí conviene recordar aquello que se atribuye a Don Nicolás: “El primer método para estimar la inteligencia de un gobernante es observar a los hombres que lo rodean.”

Pues bien… si eso aplica, estamos ante un riesgo serio. Para lo que será sin duda la última gran faena de ambos aspirantes, lo mínimo sería reforzar ya sus equipos, especialmente en el círculo más cercano.

En ambos casos, la desorganización es evidente.

En el entorno de TMC, nadie sabe, ni él mismo, según comentan, quién le lleva realmente la agenda. Un día es una persona; al siguiente, otra; a veces nadie; y entre sus idas y vueltas a CDMX se pierden acuerdos, reuniones, compromisos y seguimiento con sectores clave. Quienes han intentado trabajar con él coinciden, no hay control, no hay orden, no hay método.

Del lado de la senadora, pasa algo similar o peor. Su “particular” parece operar en tres modos: dormido, extraviado o ausente. La mayor parte del tiempo, ni contesta mensajes. Y cuando lo hace, las respuestas llegan tarde, incompletas o francamente irrelevantes. Para quien ya aspira a jugar en ligas mayores, eso es un lujo peligroso.

Si ambos quieren asumir, desde ahora, el rol que las circunstancias y sus partidos les están asignando, deberán adoptar una mínima formalidad en sus agendas, compromisos y operación política. En los toros, al menos se sale con traje de luces. Aquí, ni eso.

Y para cerrar, dejamos flotando la pregunta que será tema de la siguiente entrega, ahora que Dante Delgado reaparece en escena
¿Dejará por fin crecer a su “niño”… o volverá a entregarlo al mejor postor en cada proceso electoral, como ha sido su costumbre?

Hasta aquí subió la roca.

OTRAS NOTAS