La violencia nunca será el camino

El asesinato del Alcalde del Uruapan conmocionó al país entero, lamentablemente la muerte del Alcalde se suma a las cientos de muertes que llenan de luto nuestro país. Es lamentable darnos cuenta cómo a lo largo de nuestro país muchas personas pierden la vida por causa del crimen. Aunque las estadisticas que presenta el gobierno hablen de una disminución en los homicidios dolosos, lo cierto es que mientras exista una sola ejecución nuestro país no estará en paz.

Nuestro Estado no está excento de esta situación de violencia, tristemente cada vez es más común escuchar en las noticas de ejecuciones o situaciones de violencia que veíamos como realidades lejanas a nosotros. A estas alturas queda claro que el tema de la violencia no se encierra en unos cuantos estados por más blindados que se digan estar, sino que es una situación que se ha extendido a todo el país.

Entre corrupción y violencia nuestro país resisite como si se tratara esto de una prueba de resistencia a la que lamentablemente se responde con la vida de cientos de personas, muchas de ellas inocentes.  Estoy seguro que en muchas personas se en encuentra presente un sentimiento de hastío frente a esto que nos toca vivir.

Para el Gobierno, el tema de la inseguridad se resuelve con la atención de las causas y la cero impunidad. No lo sé si estas dos cosas sirvan objetivamente a erradicar el tema de violencia en el que vivimos pues no soy experto en el tema. Lo que sí que a la distancia de los años desde la llegada de la llamada Cuarta Transformación cada vez vemos con mayor cercanía eventos violentos cerca de nosotros. El bienestar también tendría que entenderse como seguridad. Estoy seguro que la mayoría de nosotros conocemos personas que han sido despojadas de su pertenencias en las carreteras de nuestro país. Muchos vimos arder tiendas de conveniencia en los hechos delictivos de julio pasado en nuestra ciudad. Y a estas alturas casi todos nos hemos aturdido por el silencio que sólo queda después de un hecho delictivo.

Ninguno de nostros podemos acostumbrarnos a la violencia, hacerlo nos convertiría en locos y cómplices, pues una persona independientemente de su preferencia política y credo religioso por el simple hecho de ser persona guarda en su interior valores que son universales.

Que la principal resistencia sea la de comprometernos a vivir y trabajar por la paz. Que nuestro suelo nacional no sea ya más un río de sangre que corra de principio a fin de la República, sino que nuestra Patria se convierta en el jardín precioso en el que florece todo tipo de belleza que adorne con su color y armonía el camino por el que todos queremos transitar.
Que la Virgen de Guadalupe, Reina de México siga intercediendo por nuestra patria.

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