Sin educación no hay nación, ni lunar azul

Desde el Lunar Azul

Por: Sísifo

Columnista itinerante de Lunar Azul

Buen día, estimados lectores. Retomamos esta columna tras unos días de pausa para abordar un tema que, más allá de los discursos oficiales, define el futuro de Aguascalientes y del país, la educación superior y su papel en la era de la inteligencia artificial y la cuarta revolución industrial.

Hace unos días, el Instituto Tecnológico de Aguascalientes (ITA) el público, el histórico, no el del milenio, fue reconocido por cuarta ocasión consecutiva como la mejor escuela de ingeniería del país, recibiendo la Categoría Platino otorgada por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI). Un logro que honra a Aguascalientes y consolida al ITA como referente nacional en excelencia académica, innovación y compromiso con la educación y la patria.

Hace unos meses, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, visitó el campus para inaugurar laboratorios de alta tecnología. También estuvo presente la rectora de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), que, sin duda, por su tamaño y presupuesto, sigue siendo la institución educativa más importante del estado. Una universidad “bonita”, que con todos sus asegunes ha sabido mantenerse en una ruta de crecimiento y reconocimiento académico, relativamente alejada de las grillas políticas que, por fortuna, aún no logran contaminarla del todo.

Universidades públicas, el verdadero motor del desarrollo

Mencionar al ITA y a la UAA no es casual. También hay que reconocer a las universidades tecnológicas del estado, que ahí la llevan pian pianito, buscando su espacio en el competido mundo de la educación superior. Pero la pregunta de fondo es ¿por qué es vital impulsar la calidad de todas nuestras universidades públicas?

Mientras la gobernadora recorre Japón o los altares de las “vacas sagradas” del capital global, buscando atraer inversiones, Aguascalientes sigue dependiendo de una inversión extranjera extractiva o predatoria, esa que describe Daron Acemoglu en Por qué fracasan los países, capital que llega, explota los recursos y el talento local, y se lleva el valor agregado.

Y aquí surge la ironía, recaudamos más de dos mil millones de pesos al año del impuesto sobre la nómina, pero seguimos preguntándonos en qué se invierte. ¿Por qué no canalizar esos recursos, junto con la iniciativa privada y las universidades, hacia la modernización de laboratorios, desarrollo tecnológico e investigación aplicada en industrias estratégicas del estado?

¿Por qué no invertir en soluciones locales? En proyectos que atiendan la crisis del agua, los excedentes de los productores lecheros, o la reconversión digital de la industria metalmecánica. En vez de eso, seguimos financiando ferias y festivales que duran tres días, pero cuyo eco cultural se apaga en la siguiente “peda oficial”.

Y perdón la insistencia, no es que uno desprecie el vino ni la pachanga, pero si la mitad del presupuesto destinado a esos eventos se invirtiera en investigación e innovación universitaria, Aguascalientes tendría quiza ya su propio Silicon Valley hidrocálido.

Educación e inteligencia artificial, el tren que ya nos dejó

La cuarta revolución industrial está aquí. El mundo avanza hacia la automatización, la robótica, la analítica de datos y la inteligencia artificial, mientras buena parte de nuestro sistema educativo aún enseña con metodologías pensadas para fábricas del siglo XX.

De acuerdo con el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey (2024), los jóvenes deberán actualizar sus habilidades cada tres a cinco años. La empleabilidad dependerá más de la adaptabilidad que del título. Sin embargo, menos del 30 % de las universidades públicas mexicanas han actualizado sus programas hacia la Industria 4.0.

En Aguascalientes hay avances tímidos, pero relevantes. La UAA ha incorporado la enseñanza de programación con inteligencia artificial generativa y desarrolla su propio sistema de IA académica, lo que podría convertirla en pionera nacional si logra concretarlo. Por su parte, el gobierno estatal, ha anunciado que las escuelas públicas contarán con herramientas de IA, big data y certificaciones internacionales… siempre que exista infraestructura, conectividad y capacitación docente, para que no quede solo en el PowerPoint o como la fallida plataforma “pasos gigantes”, donde se invirtieron millones y millones y nada mas no jala.

Pero el reto es estructural, tenemos talento, pero no visión sistémica. No existe aún un verdadero ecosistema entre universidad, empresa y política pública. Nos seguimos conformando con atraer fábricas, en lugar de construir centros de desarrollo tecnológico. Celebramos la llegada de nuevas marcas asiaticas, pero olvidamos que sin innovación local solo seremos maquiladores de alta tecnología.

La trampa de la dependencia

El riesgo de depender excesivamente de la inversión extranjera radica en ceder el control del conocimiento. En la nueva economía del dato y la automatización, quien no produce tecnología, la paga… y caro. México y Aguascalientes corre el riesgo de quedarse atrapado en la zona intermedia, no ser barato como Asia, ni innovador como Europa.

Mientras tanto, países como Corea del Sur, Finlandia y Singapur que hace medio siglo eran tan pobres o más que México, apostaron todo a su educación científica y tecnológica. Hoy no dependen de inversiones extranjeras: las exportan. Y lo lograron porque entendieron que el verdadero desarrollo no se compra: se educa.

Aguascalientes tiene potencial. Pero para convertirlo en motor de desarrollo debe dejar de mirar tanto al extranjero y empezar a mirar hacia sus universidades. Que las políticas públicas, los empresarios y los rectores se sienten en la misma mesa, no solo para firmar convenios, sino para diseñar un futuro propio, con innovación, talento y autonomía tecnológica.

Hay programas, empresas y fondos mundiales que apoyan todo esto, pero quizá el tener solo a un traductor —porque habla el idioma de Dragon Ball— en un lugar tan estratégico como es el Desarrollo Economico, nos esté saliendo demasiado caro. Es pregunta. En fin, ojalá que en el año que le queda a este gobierno estatal encuentre el faro más allá del foro estrellado.

Hasta aquí subió la roca.

OTRAS NOTAS