Inteligencia de Negocios
La mayoría de las organizaciones siguen un proceso aparentemente lógico cuando implementan nueva tecnología. Mapean sus procesos, identifican ineficiencias, analizan datos para encontrar puntos de optimización. Todo esto está bien y es necesario. Sin embargo, hay un elemento crucial que suelen pasar por alto: la adopción de usuarios.
Aquí es importante aclarar algo que muchos confunden: adopción de usuarios no es lo mismo que capacitación. Aunque ambos pueden estar bajo el mismo departamento, la adopción es una estrategia integral que busca crear una relación positiva entre los empleados y la nueva tecnología.
La respuesta es sorprendentemente simple: las personas. Cuando un empleado se siente incómodo o inseguro con una nueva herramienta, es natural que busque formas de evitarla o "rodearla". Estas soluciones improvisadas —que en el mundo empresarial llamamos workarounds— se convierten en una de las fuentes más caras de pérdidas en cualquier implementación tecnológica.
Imaginen esto: una empresa invierte en un sistema que promete automatizar procesos y reducir tiempos, pero los empleados siguen usando Excel "por si las dudas" o crean métodos alternativos porque no confían en el nuevo sistema. Al final, en lugar de tener un proceso eficiente, tienen dos: el viejo y el nuevo, duplicando el trabajo y los costos.
Al inicio de cualquier implementación, todos están emocionados. La tecnología es nueva, brillante, y promete resolver problemas. Pero ese entusiasmo no es sostenible a menos que los empleados comprendan claramente cómo esta nueva herramienta los beneficiará personalmente en su día a día.
La adopción exitosa requiere un plan táctico y estratégico que acompañe todo el proceso de selección e implementación. Esto incluye comunicación constante sobre cómo cambiarán los roles y responsabilidades, pero sobre todo, mostrar a cada empleado de qué manera específica la nueva tecnología hará su trabajo más fácil, más eficiente o más satisfactorio.
Si su empresa está considerando o ya está en proceso de implementar nueva tecnología, les invito a reflexionar: ¿están invirtiendo tanto en las personas como en el software? ¿Tienen un plan específico para que sus empleados no solo aprendan a usar la nueva herramienta, sino que realmente la adopten como parte natural de su trabajo?
El éxito de cualquier transformación digital no se mide en características técnicas, sino en qué tan naturalmente se integra en la vida laboral de quienes la usan todos los días.
La próxima vez que escuchen sobre una implementación tecnológica "fallida", pregúntense: ¿realmente falló la tecnología, o fallamos en preparar a las personas para adoptarla?