Desde el Lunar Azul
¿A qué alto funcionario local fue enviado el mensaje del “Charro” antes de su traslado? ¿Y qué repercusiones tendrá esto en el tablero local y cómo afectará el escenario electoral de 2027 en Aguascalientes? Son preguntas que, al ritmo de estos tiempos, quizá el reloj acabe respondiendo.
Si no debes nada, nada debes temer, reza el dicho. Pero hay funcionarios y empresarios locales que empiezan a sudar frío. La confianza, esa moneda frágil, se ha ido devaluando: el ciudadano de a pie ya no cree, y el empresario hidrocálido observa con recelo los movimientos del poder, los contratos, los silencios y las cercanías del WhatsApp oficial.
Aguascalientes sigue siendo ese “pueblo chico” donde todos se conocen, donde el primo del amigo es funcionario, el cuñado milita en Morena, y el compadre panista canta karaoke con pañuelo tricolor. En ese entramado cotidiano, la política se mezcla con la vida social y los rumores con los hechos. Y en medio de esa vida provinciana, aparece “El Charro”.
Hace unas semanas, el aparato estatal presumió la foto de la “unidad”: tres exgobernadores junto a la gobernadora actual. Sonrisas tensas, discursos medidos, y una narrativa de paz política que, sin embargo, choca con los operativos federales y el hermetismo local. ¿Unidad? Tal vez. Pero si la transparencia fuera real, no haría falta esconder información ni mandar a medios amigos a “desmentir” lo evidente.
La detención de“El Charro”, presunto jefe regional del grupo dominante en Aguascalientes, cambió el clima político del estado. Operativo conjunto, inmuebles asegurados, armas, dinero... y muchas preguntas:
¿Qué tanto sabían las autoridades locales?
¿Por qué no se avisó a los municipales y estatales?
¿Qué hilos del poder regional están realmente implicados?
Porque no es lo mismo capturar al jefe que desarmar la red que lo sostenía.
Confianza bajo asalto
Cada operativo no explicado, cada amenaza silenciada y cada medio obligado a fingir que “no pasa nada” erosiona la fe ciudadana. Y sin confianza, no hay contrato social que aguante. A cambio, nos ofrecen la postal del gabinete estatal en pleno reunido de emergencia y un discurso de “todo está bajo control”.
Para el 2027: tablero en movimiento
La detención del “Charro” sacudió más de lo que aparenta. En un estado donde la política se cocina entre sobremesas y “jalogüíns”, el enjambre se movió.
Los partidos deberán recalcular alianzas y estrategias:
-El PAN sigue con ventaja (entre 41 % y 30 % frente a Morena, según encuestas de octubre de 2025), pero esa ventaja no está blindada. Un 11 %–14 % de votantes sigue indeciso.
-Morena se reorganiza: necesita definir liderazgos, evitar fracturas y presentar una figura sólida (quizá Nora Ruvalcaba).
-PRI y MC coquetean con alianzas; si concretan un frente común con el PAN, Morena lo tendrá cuesta arriba.
Pero el verdadero árbitro será la confianza ciudadana. Cuanto menor sea, más se activa el voto reactivo: el del “ya no creo en nadie”. En ese caldo, la seguridad y la transparencia no serán temas de campaña: serán prueba de fuego.
Escenarios posibles
Escenario A – Continuidad controlada:
El PAN retiene el poder con una candidatura consolidada —por ejemplo, Antonio Martín del Campo— y una alianza estable. Narrativa: “seguimos, pero con firmeza”.
Escenario B – Competencia cerrada:
Morena capitaliza el descontento y convierte la elección en plebiscito sobre la seguridad. Aquí, la alianza PAN-PRI/MC sería decisiva.
Escenario C – Fragmentación o sorpresa:
Si estalla otro caso de corrupción o un operativo revela vínculos incómodos, un tercero (como MC) podría irrumpir como bisagra. La contienda se abriría y el voto de castigo tomaría fuerza.
Lectura final bajo el farol azul
El enjambre, esa mezcla de crimen, poder y oportunismo se mueve. Los partidos sienten el zumbido. Los empresarios observan. Y el ciudadano, cada vez más escéptico, afila su memoria electoral.
Para los candidatos: construyan historia, no solo discursos; respondan con hechos ante la inseguridad; recuerden que la periferia también vota. La confianza no se compra: se reconstruye.
Y para quienes creían que Aguascalientes era una provincia inmune a los sobresaltos, un apunte desde este rincón del Lunar Azul: la roca ya está rodando cuesta abajo. El enjambre está cerca. Y en 2027, los reflejos no las fotos decidirán el poder.
Hasta aquí subio la roca…
Por: Sísifo
Columnista itinerante del Lunar Azul