Desde el Lunar Azul
Entre el atasco y el atasque
Miércoles de ombligo de semana, la Serie Mundial empatada y nosotros, aquí, atrapados en la ciudad mientras las carreteras hacia León y Guadalajara se vuelven un embudo sin fin. Ninguna autoridad tuvo el tino de informar lo que estaba pasando —ni lo que seguirá pasando— en las vías que conectan nuestro estado con el centro y occidente del país.
Se presume que este fin de semana habrá ocupación hotelera al cien por ciento. Pero ¿cómo llegar si las carreteras están tomadas por productores del campo, transportistas y los que se les sumen? Las autoridades locales le echan la culpa a la federación, y la federación, hundida en su austericidio burocrático, ya no tiene quién atienda los bloqueos.
Imágenes y testimonios muestran a viajeros varados más de un día, sin agua ni alimentos. Ni una autoridad informando, ni un intento por evacuar a personas vulnerables. Aguascalentenses atrapados, y el gobierno estatal ni sus luces. Ocupado, quizá, en la pachanga o en el boletín rosa que presume logros pero no informa nada.
Ojalá esta situación no se prolongue ni termine afectando la economía local, ya de por sí tambaleante. Lo mínimo sería que las autoridades federales y estatales se coordinen para informar, pero eso —como la Guardia Nacional de Carreteras— parece una fantasía.
Pasos Gigantes, pasos chiquitos
Así como la vieja Federal de Caminos se volvió un cascarón uniformado, nuestras autoridades educativas siguen el mismo camino. La costosa plataforma Pasos Gigantes, orgullo tecnológico del gobierno estatal, sigue sin funcionar. Se invirtieron más de 400 millones de pesos, según el propio gobierno, y lo único que carga son los contenidos gratuitos de la Fundación Slim y la Academia Khan.
Y como dice el dicho: no se le pueden pedir peras al olmo. ¿Cómo exigir resultados a quienes no tienen idea del rumbo pedagógico ni de las políticas educativas que deberían guiar el proyecto?
Antes, el magisterio tenía cuadros capaces, y el sindicato —con todos sus defectos— sacaba adelante al Instituto de Educación. Hoy la dirigencia local parece más un gymboree que un sindicato: ocurrencias, pachangas y desinterés. El senador y dirigente nacional del SNTE, en su visita del viernes pasado, recordó aquella frase lapidaria: “no me vuelve a pasar un accidente como este”. Pero parece que sí.
Mientras tanto, los estudiantes pierden terreno. Hubo un tiempo en que las escuelas públicas de Aguascalientes rivalizaban con los mejores colegios privados del país. Los ricos peleaban un lugar ahí, y con razón: las pruebas PISA, ENLACE y PLANEA mostraban a un estado competitivo y orgulloso. Hoy, eso se ha desvanecido entre discursos huecos y plataformas que no enseñan nada.
Orgullo extraviado
Escuelas deterioradas, servicios faltantes y autoridades desorientadas. Lo único que nunca se había perdido en Aguascalientes era la calidad pedagógica. La SEP solía probar aquí sus programas piloto porque sabía que el estado respondía. Hoy, esa reputación se escurre como agua entre los dedos.
El ejemplo educativo se está desmoronando, sustituido por improvisación, desinterés y burocracia.
La fiesta que no para (aunque nadie la disfrute)
Y como dice la canción: que siga la fiesta, ehhh, que no pare la fiesta. Solo que aquí ya no hay música ni pista. La tierra del ejemplo educativo amenaza con volverse la cantina gigante más grande de México.
Pero ni para eso alcanza. Las letras del casino se caen, las tumbas del andador J. Pani están mal escritas y adornadas con una chela vacía. Imagen perfecta del descuido oficial.
Suerte nos dé Dios, que lo que natura no da, Salamanca no presta.
PD. Que bien que ya se dejo ver de nuevo la tesorera del municipio capital, ojala los temas espinosos ya se esten resolviendo para bien de la ciudadania y tranquilidad de las y los involucrados.
Hasta aquí subió la roca.
Por: Sísifo
Columnista itinerante del Lunar Azul