Entre jonrones y boletas: la contienda que ya comenzó, Morena al bate, el PAN en la lomita

Desde el Lunar Azul

Buen día, estimados lectores de este espacio de grilla irónica, deportiva y ligeramente filosófica. Como ya lo saben: aquí no se toma nada personal, todo va en modo “avión”, sin conexión, sin turbulencias y, sobre todo, sin malos rollos.

Y hoy, como buen martes de octubre, arrancamos con béisbol. Sí, con ese deporte que en estas tierras todavía conserva su mística, su romanticismo y su dosis de nostalgia. Porque mientras en los cafés políticos se discuten alianzas, encuestas y candidaturas rumbo al 2027, en Los Ángeles se vivió una noche de esas que justifican por qué al béisbol se le llama “el rey de los deportes”.

Entradas extra y política de relevo largo

El Juego 3 de la Serie Mundial entre los Dodgers y los Blue Jays se fue hasta la 18ª entrada, una auténtica epopeya de siete horas en el Dodger Stadium. Al final, Freddie Freeman firmó la hazaña con un cuadrangular en la parte baja, dejando tendidos a los canadienses y levantando a la afición angelina. Pero ojo: no fue un partido cualquiera. Hubo drama, estrategia, cambios de lanzadores, errores, milagros y un mexicano —Alejandro Kirk, tijuanense de hueso colorado— que se lució con un jonrón de tres carreras y once entradas detrás del plato.

Dicen los comentaristas de ESPN que fue uno de los mejores juegos de la historia moderna de las Series Mundiales. Y algo de razón tienen: fue un duelo de resistencia, de fe, de nervios de acero. Justo como la contienda política que se nos viene en Aguascalientes 2027, donde PAN y Morena se preparan para jugar su propia serie de “extra innings”.

Morena: buscando su cuarto bat

Cuentan los y las enteradas que Tacho Álvarez —ese operador de vieja guardia y brazo fuerte del beisbol político guinda— está listo y dispuesto para lanzarse a la lomita. Lo suyo, dicen, será histórico, o al menos eso promete su bullpen de estrategas que ya calientan motores en la tribuna.

Del lado de Morena, parece que la senadora Nora Ruvalcaba ya encontró su cuarto bat. No se sabe si viene de la línea federal o de la cantera local, pero lo cierto es que busca un “slugger” que empuje la candidatura y la lleve a conectar el cuadrangular que nunca antes han podido lograr: la primera gubernatura guinda en la tierra del agua caliente.

Después de tantos intentos fallidos, el ánimo en el dugout morenista parece otro: hay orden en el lineup, comunicación con el manager nacional y, sobre todo, la sensación de que el equipo empieza a jugar con menos errores y más disciplina. ¿Será suficiente?

El PAN y su bullpen de experiencia

Del otro lado del diamante, los azules también mueven fichas. El manager local, en coordinación con quien posee los derechos de la franquicia (léase el Comité Nacional panista), ya tiene en mente a su pitcher estelar: el senador Juan Antonio Martín del Campo, que lleva rato calentando el brazo y afinando la puntería para intentar ponchar a los guindas.

El problema —siempre hay uno— es que el PAN sabe que no puede depender solo de su lanzador. Necesita también un bateador emergente, quizá alguien del sector empresarial, que le dé músculo financiero y conexión con el electorado más pragmático. Y ahí entra el juego de poder interno: si el PAN logra combinar su vieja guardia con nuevos rostros, podrá seguir dominando el marcador. Si no, el partido podría alargarse... y los jonrones de Morena podrían empezar a caer en las gradas.

El line-up del 2027: duelo de estilos

Así las cosas, la Serie Aguascalentense 2027 pinta con dos equipos definidos:

Morena llega con un roster encabezado por Nora Ruvalcaba, Aldo Ruiz y el incombustible Tacho Álvarez, quienes buscan romper el maleficio de los últimos innings.

El PAN, por su parte, combina experiencia con control de casa: Toño Martín del Campo, Leonardo Montañez y la estructura institucional de siempre.

Ambos lados saben que Aguascalientes es una plaza beisbolera y conservadora. Aquí no se gana a batazos aislados, sino con estrategia, pitcheo y defensa. Por eso, los panistas confían en su orden defensivo, mientras que los morenistas apuestan por el “poder al bate” del carisma presidencial que todavía resuena en la grada.

Partido para la historia

Como en el juego de Los Ángeles, este duelo será de resistencia y cálculo. Se jugará a largo plazo, con campañas de desgaste, entradas extra, y un público que exige espectáculo. No habrá knockout en la quinta; todo apunta a definirse en la 18, cuando el cansancio, los errores y los reflejos digan quién merece la victoria.

El PAN tiene la ventaja en las encuestas (más de 15 puntos, según los sondeos más recientes), pero Morena ya ha demostrado que en la política mexicana los juegos nunca se acaban hasta que cae el último out. Todo dependerá de quién conserve el temple: si los azules logran controlar la bola y evitar las bases por bolas, o si los guindas se animan a soltar el swing y mandar la pelota más allá de la barda.

Así que, estimados lectores, vayan desempolvando sus gorras. Porque el 2027 promete ser una Serie Mundial local: Morena vs PAN, guindas contra azules, cada uno con su lineup, su manager, su dugout y su fanaticada. Y aunque todos juren tener el mejor roster, al final el resultado, como anoche en el Dodger Stadium, lo decidirá un solo swing.

Hasta aquí subió la roca.

By: Sísifo

Columnista itinerante del Lunar Azul

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