Aguascalientes, AGS; Con su sombrero de plumas, sonrisa huesuda y porte de dama, La Catrina recorre cada año las calles de México recordándonos que la muerte también puede vestirse de gala. Aunque hoy es un ícono nacional, pocos saben que nació en Aguascalientes, de la mano del grabador José Guadalupe Posada, uno de los artistas más reconocidos del país.
Posada creó originalmente a esta figura bajo el nombre de “La Calavera Garbancera”, una sátira dirigida a las clases sociales que renegaban de sus raíces indígenas y pretendían ser europeas. Décadas después, el muralista Diego Rivera la bautizó como La Catrina y la inmortalizó en su obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, dándole el rostro elegante y popular que hoy todos reconocemos.
Desde entonces, la flaca se ha convertido en embajadora del Día de Muertos: aparece en altares, desfiles y festivales, recordando con humor y color que la muerte no discrimina, pero tampoco asusta. En Aguascalientes, su tierra natal, se le rinde homenaje cada año con el Festival de Calaveras, donde miles de personas la celebran con música, catrinas vivientes y desfiles luminosos.
La Catrina no solo representa el arte de Posada, sino el espíritu del mexicano ante la muerte: burlón, festivo y orgulloso de sus tradiciones. Y aunque nació de la crítica social, terminó siendo símbolo de identidad, belleza y vida eterna en el corazón de México.