Si siente que su trabajo está siendo amenazado por una computadora, si no es que ya lo perdió, ya entiende, y de primera mano, la idea de “destrucción creativa” recientemente premiada con un Nobel de Economía. Así, doblemente motivados, estamos dedicando un par de artículos de esta columna de Behavioral Economics a promover, además de alfabetismo económico, alfabetismo computacional. En el primer artículo dijimos, pero no explicamos, que mis papás hubieran dicho que ingeniería de prompts no es más que una versión digital del dicho “en el arte del pedir está el dar”…en este caso, pedir a una máquina. En este segundo artículo vamos a explicarlo. Como vamos a ver, el famoso GPT e ingeniería de prompts están íntimamente relacionados.
En el artículo anterior también dijimos que si bien cada quien habla según le va en la feria, no se vislumbra un apagón de las computadoras. Así, frecuentemente conocidos míos me hacen dos preguntas: cómo deberían empezar a acercarse a las computadoras, y, pensando en sus hijos, qué carrera deberían elegir. Varios creemos que aunque todavía no existe, la “carrera del futuro” no sólo ya se está gestando, sino incluso ya ha sido bautizada: “ingeniería de prompts”.La idea es simple.
Consideremos un niño que lo primero que escucha todos los días es un cuádruple “buenos días”: de mamá y papá al despertarse y al despedirse de ellos en la escuela. Por la noche mamá, siendo mamá, se asegura de que lo último que escuche en el día su retoño sea su “buenas noches”. Así, para este niño el 80% de las veces “buenos” va seguido de “días” y el 20% restante de “noches”. Estos datos los tiene guardados el niño en una tablita en su mente. Supongamos, además, que el chamaco vive en un lugar donde el 60% de los días son asoleados y el 40% están nublados.
Ahora le enseñan al niño un juego simple. Le piden decir dos palabras después de “buenos”. Le dan dos números, elegidos al azar, entre el 1 y el 10. Si el primero está entre 1 y 8, agrega “días” a “buenos”; si es 9 o 10, elige “noches”. Similarmente, si el segundo número está entre 1 y 6, a “días” agrega “asoleados”.
En una primera jugada le dan 2 y 8, y en otra7 y 3.En el primer caso la frase resultante será “buenos días nublados”, y en el segundo “buenos días asoleados”. Simple, ¿No? Este juego se conoceen Computación como “ingeniería de prompts”, y el “buenos” inicial como “prompt” (“pronto” en inglés). Conceptualmente GPT no es más que una computadora jugándolo. La única diferencia, una gran diferencia, es el número y el tamaño de las tablas: GPT armó todas las tablas que pudo con todas las palabras que encontró leyendo todo lo que pudo leer. GPT 3, por ejemplo, fue entrenado con 45 terabytes de datos tipo texto:90 millones de libros. Como referencia, la biblioteca del Congreso de EUA, la más grande del mundo, tiene 35 millones, y la de Harvard, la más grande de las bibliotecas universitarias,20 millones.
Volviendo a ingeniería de prompts y el dicho “en el arte del pedir está el dar”, en Monterrey, por ejemplo, es popular la expresión “¡Está con madre!”, como en “¡Estuvo con madre la carne asada del fin de semana!”. Otra “madre” conocida para mí pero sospecho que mucho menos famosa en Monterrey, donde viví varios años, es la novela “La Madre” del escritor ruso Maximo Gorki. Esta “madre” empieza como sigue: “los hombres dan un paso más hacia sus tumbas todos los días después de que las fábricas succionan las fuerzas de sus músculos”. Si GPT hubiera sido entrenado en la falda del Cerro de la Silla, muy probablemente al prompt “madre” a secas, la inteligencia artificial hubiera respondido algo así como “una carne asada con cuates el próximo sábado estaría con madre”. Pero no debería sorprendernos si a un prompt ligeramente distinto, “Gorki madre”, respondiera con un “la vida en los barrios obreros de Rusia no era fácil, y tras la muerte del padre de un ruso con ideas revolucionarias de nombre Pável, su madre le empezó a prestar atención”. ¡En el arte del pedir está el dar!
A pesar de los éxitos, en mi opinión espectaculares, de inteligencias artificiales como GPT, no pocos de sus críticos se resisten a considerarlo “inteligente”, empezando, argumentan, porque ni tiene “consciencia” ni “siente”. Aún más, el Future of Life Institute, uno de ellos, acaba de anunciar una “Declaración sobre Superinteligencia" donde pide que se prohíba su desarrollo mientras no exista un consenso científico amplio de que se puede hacer de manera segura y controlada, y cuente con un amplio respaldo público (ver https://futureoflife.org/). Debates como éstos no sólo son interesante sino importantes… pero tendrán que esperar al siguiente artículo porque la “inteligencia” de mi Word me está diciendo que he agotado mi dotación semanal de 800 palabras.