El arte de necesitar menos

Opinión

“Fui al bosque porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar.”

Henry David Thoreau

Mientras el país se sacude entre la tragedia y el agua, entre las pérdidas y la solidaridad, la naturaleza nos recuerda una vez másque la vida no depende de lo que poseemos, sino de lo que somos capaces de compartir.

Y quizás, en medio de esta adversidad, vuelve a resonar la lección de un hombre que hace casi dos siglos eligió la sencillez como forma de resistencia: Henry David Thoreau.

En 1845, Thoreau se retiró al bosque de Walden para vivir con lo mínimo. Construyó su propia cabaña, sembró su alimento y escribió Walden, un testamento sobre la libertad interior. No predicaba la pobreza, sino la abundancia del ser. Su propuesta era radical entonces y lo sigue siendo hoy: la verdadera riqueza no consiste en tener más, sino en necesitar menos.

Vivimos en un tiempo donde todo parece medirse por la acumulación: de objetos, de poder, de seguidores, de ruido. Pero cada cosa que poseemos termina por poseernos.

Y mientras más llenamos nuestras manos, más vaciamos el alma.

El exceso se volvió una forma de hambre. Una que no se sacia con más, sino con sentido.

Los recientes desastres naturales las inundaciones, las pérdidas, las heridas abiertas en tantas familiasnos recuerdan que la vida puede cambiar en un instante, y que sólo lo esencial permanece: la vida misma, la esperanza, la capacidad de ayudarnos unos a otros.

Cuando todo se pierde, lo que queda es el amor. Y eso, quizá, sea la definición más pura de riqueza.

Necesitar menos no significa renunciar a la belleza ni al confort, sino aprender a vivir sin depender del exceso. Es una práctica espiritual y, al mismo tiempo, una postura política: resistir al consumo que consume, al ruido que distrae, al miedo que nos hace acumular para sentirnos seguros.

En palabras de Thoreau, “El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambiamos por ella.”

¿Cuánta vida estamos entregando a cambio de lo que no necesitamos?

Nuestro país herido, resiliente y generoso necesita más conciencia que cosas.

Necesita menos muros y más puentes, menos apariencias y más vínculos, menos promesas y más actos de compasión.

Quizás la catástrofe natural sea también una llamada espiritual: a simplificar, a cuidar la tierra, a reconstruir desde el alma.

El arte de necesitar menos es el arte de recordar lo esencial:que el hogarverdadero no es una casa, sino una presencia;que la abundancia no se mide en bienes, sino en bondad;que la sencillez no es pobreza, sino plenitud.

Y que tal vez como escribió Thoreau,“nunca es demasiado tarde para renunciar a nuestros prejuicios y comenzar a vivir deliberadamente.”

En tiempos de exceso, la sencillez es una forma de sabiduría. Viva México Unido.

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