Desde el Lunar Azul
Buen inicio de semana, estimados lectores de este Lunar Azul. Fin de semana cargado de uno que otro tema de reflexión. El primero —y quizá el más trascendente— es la falta de solidaridad con nuestros hermanos en desgracia en los estados donde los “ligeros desbordamientos” (Rocío Nahle dixit) dejaron decenas de muertos, desaparecidos y cientos de miles de viviendas, escuelas, caminos y demás infraestructura dañada.
En otros tiempos, ya estaríamos organizando centros de acopio, llevando víveres o donando a asociaciones como la Cruz Roja o Cáritas para auxiliar a nuestros semejantes. Pero hoy no. Parece que ya ni nos indignamos ni nos conmovemos al ver las noticias. Quizá, por fin, los perversos que hoy nos gobiernan lograron quitarnos la capacidad de asombro y fraternidad. Todo gira en torno a ellos, como si les hubiéramos entregado las llaves del reino para su usufructo. Y eso aplica tanto en lo federal como en lo local.
Aquí, en nuestra otrora tierra buena, guardando las proporciones, sucede algo parecido con el tema de las corridas de toros. Teatro y parafernalia de un espectáculo en lenta —pero constante— decadencia, que unos cuantos hidrocachondosse niegan a aceptar y entender.
El sábado se celebró una corrida “de aniversario”, que en teoría abría la temporada “grande” importada de la Plaza México. Una fiesta pagada con dinero público para beneficio de negocios y aficiones privadas. Hasta dónde llegará nuestra indignación ante esta charlotada, espejo perfecto de una administración local de PowerPoint: mucho espectáculo, nula trascendencia.
Incluso algunos viejos taurinos, antes dispuestos a tirar la chaqueta al paso del Marqués de San Miguel, hoy se atreven a reclamar que saque sus manos de estas charlotadas disfrazadas de tradición. Y quizá la terca realidad les esté marcando el rumbo, como ya sucedió en la CDMX. Aqui quiza la plaza que Otto Granados vendió a los Baillères bien podría ser demolida para dar paso a un centro de espectáculos —una alternativa más sensata para sustituir el Palenque o el Foro del Rancho durante la verbena abrileña.
Está más que demostrado que la llamada “fiesta brava” ya es un tema de nicho. Con una buena remozada a la centenaria Plaza San Marcos bastaría para satisfacer la demanda de los “gachupines” hidrocálidos. Los verdaderos —o presumidos— aficionados ya viajan año con año a Las Ventas o a La Maestranza.
Triste colofón para una tradición que quizá debería morir en paz, con dignidad, antes que seguir siendo exhibida por autoridades al servicio de los dueños del negocio y por los pocos nostálgicos que aún guardan recuerdos de aquellas grandes tardes. Al final, ya tienen su rincón para llorar: el jardín con el “mejor” torero que ha dado estas tierras, según el Marqués de San Miguel;el coleta hoy, cultivador de aceitunas. Que Dios reparta suerte.
Y cerramos con dos temas que dan para más, pero que solo mencionaremos de pasada.Despues ahondaremos.
Primero, la visita de Marx Arriaga, el encargado de “reinventar” los libros de texto, quizá el único hecho concreto de la 4T en materia educativa. Escucharlo basta para entender el extravío de la llamada Nueva Escuela Mexicana. Su leitmotivparece ser la disputa por el negocio educativo contra Salinas, “el abonero que no quiere pagar impuestos”. Con su soberbia de intelectual sentado en el Olimpo de la pedantería —ese virus que ya contagió a Morena—, Arriaga deja claro que, para él, solo él es la mera vela del pastel. Pobre sistema educativo, pobres maestros y pobres niños, abandonados a su suerte por un sindicato postrado a los pies de la transformación.
El segundo tema fue el relanzamiento de la marca de jabón azul… perdón, del logo del PAN. Con su cantinflesco performance retórico, Jorge Romero —alias “Javi Noble”— aseguró que no era solo un “rebranding”, sino una auténtica renovación del partido. Si la congruencia y los poderes fácticos locales lo permiten, le deseamos suerte al buen exdiputado federal que nunca asistió a una sola mesa de trabajo o comisión en San Lázaro. Esperemos que ahora sí cuide el changarro azul.
Decimos “si lo dejan” porque, como se vio en un video difundido por el enamorado vocero de los diputados de Morena, los dos cuadros de la “1 de Aguascalientes” ya andan en danza para sucederla: el “cachorro” de Rubén por un lado,para Aguascalientes y Varela, el alcalde de Zacatecas, por el otro. Ambos apadrinados por la gober y el Marqués de San Miguel, que le quieren jugar el caballo al revés al “chamuco”en Zacatecas y al senador de la gente en las aguascachondas.
El anuncio de Romero, de que el PAN irá solo —sin rémoras—, seguro cayó mal. Porque sin vejigas en Zacatecas, al PAN no le da ni para el tercer lugar, siendo generosos; y en las aguascachondas, el “cachorro” solo no llega ni a primera base. Así que la gran pregunta es cuándo anunciarán que, “por el bien de la república”, irán aliados con MC… o si preferirán seguir, por esta única ocasión, cohabitando con los rojos.
Así están las cosas. El cachondeo electoral seguramente nos regalará más episodios dignos de comentario de aquí al primer trimestre de 2026, cuando se definan candidatos y coaliciones. Interesante será tomarle el pulso a la disputa entre “la 1” y el Comité Nacional del partido “reamarcado”.
Baile de máscaras, pues, a punto de comenzar.
Hasta aquí subió la roca.
Por: Sísifo
Columnista itinerante del Lunar Azul