Educación simulada y abandonada

Desde el Lunar Azul

Buen día y feliz ombligo de semana, estimados lectores de este Lunar Azul de simulaciones.

Hoy empezamos con la educación, ese territorio sagrado que todos juran defender, pero pocos se atreven a entender. Hace unas semanas, la secretaria general del SNTE, la maestra Adriana Ochoa, tuvo que convocar a rueda de prensa para pedir “interlocución con la autoridad”. Sí, el sindicato de maestros rogando que alguien los escuche. Algo está muy torcido cuando el magisterio debe tocar la puerta de los medios para que el gobierno le conteste.

Y aunque varios de los puntos que planteó son más paja que trigo, preocupa que en un estado tradicionalmente tranquilo en materia educativa la comunicación entre el gobierno y los docentes esté rota.

Desde la gestión de la Lic. Soñadora Martínez, se hablaba de los intereses panistas que habían hecho del Instituto de Educación un terreno minado. Tanto, que la empujaron a renunciar. Su relevo llegó con más experiencia administrativa que pedagógica, y sin redes sindicales, a nadar entre tiburones disfrazados de charales.

El actual director, Luis Enrique, tiene oficio y trayectoria, pero con tan poco margen de maniobra solo puede intentar llevar la fiesta en paz con el sindicato y cuidarse de la voracidad de los que se dicen cercanos a la Gober. Sin brazos operativos ni respaldo político real, la educación sigue en piloto automático. En básica, por ejemplo, el veterano Profe Pancho —con toda su experiencia— ya parece cansado de lidiar con tanta grilla pueril.

Para colmo, se presume aún aquella famosa plataforma educativa “de París”, que costó primero 40 millones y luego, según se dijo, 400 millones de pesos. Hoy ni certificado de seguridad tiene y, al entrar, lo único que abre es un enlace gratuito de la Academia Khan. Un lujo caro para terminar en lo que cualquiera puede consultar sin pagar.

En Aguascalientes hay más de 420 mil alumnos, 26 mil trabajadores de la educación y más de 2,200 planteles. No es un sistema menor. Sin embargo, parece que la educación solo importa cuando hay elecciones. En esas fechas, los maestros se vuelven imprescindibles, los padres aliados estratégicos y los discursos se llenan de promesas con faltas de ortografía.

La educación no solo requiere presupuesto: exige acompañamiento, diálogo y visión de Estado. Con una dirigencia sindical presionada por asesores improvisados y una autoridad educativa sin poder real, el tema puede convertirse pronto en un dolor de cabeza.
Así que ojo, Gober, antes de que el aula estalle.

Esperemos que esas inversiones millonarias algún día se reflejen en la calidad del aprendizaje, y no solo en conferencias de prensa con aplausos grabados.

Seguridad en patrullas: más ruedas, menos rumbo

Y mientras la educación se oxida, la seguridad presume cromados nuevos. Ayer se entregaron 41 patrullas relucientes en la Exedra. Buenas noticias, diría cualquiera… si no fuera porque Aguascalientes ocupa el primer lugar nacional en robo a negocios, según México Evalúa.

Es decir: más patrullas, más robos, menos paz.

El presidente municipal, Leo Montañez, aseguró que las nuevas unidades fortalecerán la vigilancia, la cercanía y la respuesta inmediata. Ojalá. Porque hasta ahora, la cercanía parece ser solo con la prensa, y la respuesta inmediata, solo para tomarse la foto.

Cada entrega de patrullas se celebra como si fuera la cura del crimen, pero no hay vehículo que alcance para patrullar el desinterés. La delincuencia no se frena con flotas nuevas, sino con inteligencia, coordinación y, sobre todo, presencia real.

Eso sí, ya contamos con la carrera de Técnico Superior Universitario en Policía Preventiva. Prometedor título. Lo malo es que seguimos graduando más cadetes que resultados.

La regidora y el secretario de Seguridad Pública Municipal hablaron de “modernizar el parque vehicular” y “fortalecer la cercanía con la sociedad”. Discursos que suenan bien… hasta que el ciudadano, al salir de su negocio, descubre que ya le vaciaron la caja.

En fin. Que las 41 patrullas sirvan, al menos, para darle un paseo más digno al espejismo de la seguridad. Porque en Aguascalientes seguimos creyendo que mientras más unidades se compren, menos delitos se cometen.

Y aunque los números digan lo contrario, la narrativa oficial sigue funcionando: la ciudad más segura, según el boletín de prensa.

Hasta aquí subió la roca.

Por: Sísifo

Columnista itinerante del Lunar Azul

OTRAS NOTAS