El oficialismo realizó cambios a la Constitución que ampliarán de 5 a 6 años los mandatos presidenciales y darán vía libre al autodenominado "dictador más cool del mundo" para permanecer en el poder.
Desde que asumió el poder en 2019, Bukele ha capitalizado su popularidad, impulsada por su dura campaña contra las pandillas, que ha reducido significativamente la violencia en El Salvador. Además se ha convertido en un aliado clave del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras su regreso a la Casa Blanca, al admitir en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) a extranjeros deportados por Washington. La gestión de quien en algún momento se autodenominó “el dictador más cool del mundo” no ha estado exenta de polémicas. En 2021, la destitución de magistrados de la Sala Constitucional por un Congreso dominado por Nuevas Ideas marcó un punto de inflexión, eliminando un freno clave al poder presidencial. Además, el estado de excepción vigente desde 2022, que suspende ciertos derechos constitucionales, ha permitido la detención masiva de presuntos pandilleros, pero también ha sido criticado por violaciones a los derechos humanos. La legisladora oficialista Ana Figueroa defendió las reformas argumentando que otros cargos electos, como legisladores y alcaldes, ya podían buscar reelección sin límites y que la presidencia era la única excepción hasta ahora. También propuso adelantar el fin del actual mandato de Bukele, de 2029 a 2027, para alinear las elecciones presidenciales con las legislativas, permitiendo al presidente buscar un nuevo mandato de seis años antes de lo previsto. En el mismo sentido, Suecy Callejas, vicepresidenta de la Asamblea, celebró que “el poder ha regresado al pueblo salvadoreño”. En contraste, la oposición expresó preocupación. Marcela Villatoro, del partido Arena, advirtió que estas reformas marcan “la muerte de la democracia en El Salvador”. Según Villatoro, la reelección indefinida fomenta la acumulación de poder, el nepotismo y la corrupción, debilitando la participación política. Para Bukele, su popularidad, que se extendía incluso fuera de las fronteras de su país, sigue siendo un pilar de su influencia, aunque su gobierno enfrenta críticas internacionales por la detención de opositores, incluidos abogados críticos, y por forzar la salida de organizaciones de derechos humanos del país. En julio, una prominente ONG anunció el traslado de sus operaciones al extranjero, citando una “ola de represión”.#Plenaria67 | Siguiendo el proceso de reforma constitucional establecido en el artículo 248 de la Constitución de la República, el diputado @ChrisGuevaraG propone una pieza de correspondencia para ratificar el acuerdo de reforma constitucional número tres, de fecha 31 de julio de… pic.twitter.com/nNkJJbQJcj
— Asamblea Legislativa ???????? (@AsambleaSV) August 1, 2025